El sonido del agua de una fuente tan cerca que puede mojarte es capaz de acallar el sonido de un corazón alterado, el sonido de los pasos en la acera no; las voces de los niños jugando son un consuelo, la risa de los jóvenes desbalagados una burla; los escalones de una entrada al aire libre pueden ser un refugio, los pasillos vacíos de los lugares cerrados una sala de tormento, un campo de batalla.
Dominar las calles oscuras caminando con el viento helado rozando las mejillas, devuelve algo de paz a los citadinos atemorizados, al menos a algunos, las sombras que crecen y se encogen a tu paso te hacen compañía, son fieles, no te abandonan, no te dicen no puedo o me voy o ni modo, se quedan contigo, saben tus secretos y los guardan celosamente.
Caminar por las calles vacías por las tardes de nuevo ...algún día...
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1 comentario:
Lo lograrás.
Saludos
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