lunes, 20 de octubre de 2008

ociosidades de una mente obsesa

...Repetir y repetir las frases escuchadas que se grabaron por algún motivo en la memoria, resonando, y no querer dejarlas ir porque son como la sal y el limón en una cortada.

Perderse del ahora, pensando en una realidad alterna, creando la historia, con supuestos basados en un "y si hubiera...", aveces gozando en las posibilidades, a veces sufriéndolas... siempre suponiendo re-pe-ti-da-men-te... hasta el cansancio, hasta que resuenan de nuevo las frases traídas por la memoria que disparan una sensación en el centro del pecho o en las tripas mismas y la realidad alterna se esfuma. Y poco a poco integrar las sensaciones y emociones que provoca la imaginación al seguir "reviviendo" la ilusión virtual de esa realidad alterna a la cotidianeidad; saber que son supuestos, que es imaginación, que es tu historia creada en la ociosidad del momento, pero aún así vives las emociones.

Ociosidades de una mente obsesiva, cómo te dañas así a ti misma, porque te niegas soltar las emociones, aún las vivencias bellas, terminas luyéndolas con tanto repasarlas...

miércoles, 15 de octubre de 2008

la más hermosa del año...

nueva vista... mismo "objeto"


14 de octubre con 5 minutos de diferencia (11:27, 11:32)

Luna llena de Octubre,
le dicen la luna mágica, la más poderosa, el espejo verdadero del alma, la más fría, la más brillante, la luna misteriosa, la cumple deseos...

martes, 14 de octubre de 2008

certeza

Hoy enontré algo escrito hace casi un año y sólo escuché un pequeño "crack", casi imperceptible; una diminúta grieta del lado derecho de mi corazón.
Hoy me pregunto si eso ambiguo, e intangible a lo que se acostumbra llamar amor en verdad existe, o es sólo una idea, una fantasía en la que he creido, durante mi vida.
Hoy siento que tengo esa certeza de que todo ha sido sólo una ilusión; quiza sea yo el mayor ilusionista del mundo y apenas lo descubro, o simplemente crecí.


miércoles, 1 de octubre de 2008

rabia y algo más

aún hay días en que siento rabia, cuando leo algo, cuando recuerdo un evento, cuando evoco una conversación... cuando veo que hoy sufren otros lo que yo sufrí por su causa y me enrabia porque no hubo ni siquiera una mirada de compasion en su momento hacia mi, por el contrario, regaños y gritos por sentir lo que sentía, por sentir tristeza, dolor, ansiedad, desolación y todo eso que se siente cuando te vuelves dispensable o más aún, desechable; porque no hubo siquiera un asomo de comprensión ante las circunstancias. No me alegro por saber que ahora sucede a alguien más, es más me duele un poco, porque yo soy así, no dejo de querer a las personas así de pronto, yo no sustituyo, yo sumo.
Acompañando a esta rabia también viene la más baja de las sensaciones, la envidia; el saber que que por mi nadie ha sentido ese dolor ni esa nostalgia, fui desechable simplemente, como el empaque vacio e inservible. A mi, en verdad nadie me extraña, mi entrada a la tierra del olvido es expedita, sin mayor trámite, sus caminos parecen reconocerme y se hacen amplios y límpios para que pase sin tropiezo. Nadie extraña mi presencia, nadie extraña mi aroma, ni mi calor, ni cercanía, nadie reuerda el sonido de mi voz o el brillo de mi cabello, ni mi mirada
Es fácil quererme, parece que también borrarme..., ya no necesito que me quieran, me quiero a mi misma y por eso lucho contra mis impulsos, aunque aún duela y enrabie, aunque desee no ser olvidada.