...Repetir y repetir las frases escuchadas que se grabaron por algún motivo en la memoria, resonando, y no querer dejarlas ir porque son como la sal y el limón en una cortada.
Perderse del ahora, pensando en una realidad alterna, creando la historia, con supuestos basados en un "y si hubiera...", aveces gozando en las posibilidades, a veces sufriéndolas... siempre suponiendo re-pe-ti-da-men-te... hasta el cansancio, hasta que resuenan de nuevo las frases traídas por la memoria que disparan una sensación en el centro del pecho o en las tripas mismas y la realidad alterna se esfuma. Y poco a poco integrar las sensaciones y emociones que provoca la imaginación al seguir "reviviendo" la ilusión virtual de esa realidad alterna a la cotidianeidad; saber que son supuestos, que es imaginación, que es tu historia creada en la ociosidad del momento, pero aún así vives las emociones.
Ociosidades de una mente obsesiva, cómo te dañas así a ti misma, porque te niegas soltar las emociones, aún las vivencias bellas, terminas luyéndolas con tanto repasarlas...
lunes, 20 de octubre de 2008
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